También se gana cuando se pierde
Imprimir E-mail

Por Enrtique Nocent para La Nueva Provincia

Con la cosecha de haber consagrado a Pepe Sánchez como el mejor base de la Liga Nacional y a Juan Espil como mejor sexto hombre, amén de lograr la distinción a la mejor dirigencia, con su clasificación a octavos el equipo de elite de la ciudad redondeó una temporada satisfactoria.

En más de una oportunidad desde estas páginas se ha elogiado la organización montada por Weber Bahía Estudiantes no sólo en lo específicamente deportivo sino, también, en detalles que hacen a la mejor presentación de un espectáculo.

Previo al inicio de la temporada de Liga Nacional fueron muchos, e importantes, los trabajos desarrollados. Mencionados en su oportunidad, no vale reiterarlos en estas pocas líneas aunque sí corresponde puntualizar que ya en plena competición se siguieron añadiendo mejoras que, incluso, ingresan en el ámbito del entretenimiento.

Asoma obvio que responden a experiencias que recogió Pepe Sánchez de su paso por los grandes escenarios de la NBA y Europa y que trata de adaptar al medio en la medida de los posible.

Expresado que está el mérito de un emprendimiento que avivó el fuego de una pasión bien bahiense que se venía apagando (léase básquetbol), es momento de pasar directamente al terreno de la competición en sí misma.

Decir que triunfó en toda la línea sonaría, claramente, a exageración, del mismo modo que hablar de fracaso resultaría faltar a la verdad. El punto equidistante y más real es apuntar que WBE sobrepasó las expectativas.

Haciendo ejercicio de un poco de memoria, basta recordar que se armó un plantel con un presupuesto acotado y que su objetivo inicial fue no correr el riesgo de caer al TNA.

Ese piso lo superó sin sobresaltos e, incluso, en más de una oportunidad --fundamentalmente actuando como local-- engalanó una larga racha de victorias haciendo gala de un despliegue elegante y no exento de eficacia.

Concluida la temporada regular al elaborarse el cronograma de partidos como primer adversario le tocó el que, probablemente, resulta el más fuerte del lote de abajo porque Quimsa invirtió como para aspirar directamente al título y que, no obstante haber andado a los tropiezos y de desprenderse de su jugador más notorio y cotizado (Román González) finalmente, según se vio, armonizó su despliegue como para recuperar protagonismo. Figuras le quedaron, y en cantidad.

Para desencanto lugareño tuvieron la suficiente capacidad técnica, táctica y de carácter como para trastrocar un 0-2 en un 3-2.

De todos modos más allá y por encima de haber quedado afuera en el primer cruce de playoffs, a modo de conclusión el saldo de la temporada para el representativo local en la elite fue claramente satisfactorio, como bien lo captaron los aficionados quienes, pese a la derrota y despedida, saludaron al grupo con una conmovedora ovación.

Para ese gesto, al que adherimos, la conclusión cae por su peso.

Aún sin frutilla, el postre igualmente fue rico.

¿Por qué quedó afuera?
El del miércoles último fue un juego duro, nivelado, muy cerrado. Lindo para analizar en función de las defensas, no tanto para las ofensivas y flojo como espectáculo visual.

Weber Bahía Estudiantes fue superior en triples (35 a 29%) y rebotes (35 a 26), por lo que contó con más posesiones. Esos dos temas que suelen asomar clave, sin embargo no le alcanzaron.

Quimsa lo compensó con aciertos en tiros de dos (60 contra 48%), asistencias (14 a 11), recuperos (8 a 6) y pérdidas (11 a 12).

¿Qué fue lo que inclinó la balanza en favor de los santiagueños, que restando cuarenta segundos perdían 62-64 y terminaron 66-64?

El tiro de Mázzaro a falta de 1s6 resultó, claro está, decisivo. Obvio.

Sin embargo, a la salida del estadio y revisando la planilla técnica ya dentro del auto, con el colega Abel Escudero Zadrayec, encontramos rápido otra respuesta, entre varias a ofrecer.

Los tiros libres.

Como ya me he referido en varias oportunidades al respecto, sosteniendo que más de un partido se decide desde los 4m60, no quiero dejar la oportunidad de ratificarlo con otro ejemplo.

El equipo de Pisani pudo haberlo ganado desde allí. Es el tiro más fácil (no la volcada, que es el más seguro pero tiene su complejidad) y sin embargo estuvo en un pobrísimo 46% (6 de 13) contra un no destacado pero decisivo 69% (9 de 13) de los santiagueño.

Sin hacer la trampa de adjudicarle al bahiense el 100% desde la línea --posible pero poco probable-- pero sí sumando el porcentaje obtenido por el rival, WBE se hubiera posicionado en los cuartos de final.

El saludo de Manu
Manu Ginóbili hizo llegar su saludo a Bahía Estudiantes a través de la red social Twitter: "Felicitaciones a Pepe y todo WBE x 1 estupenda 1ra temp! Q lindo ver el Casanova así de nuevo!", dijo el bahiense, acompañando el texto con una imagen del estadio colmado.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
corto | largo

security code
Escribe los caracteres de la imagen


busy