"Desde los 15 o 16 años tenía la idea de estudiar y jugar"
Imprimir E-mail

Fuera del molde de jugador convencional, el basquetbolista resignó el profesionalismo y eligió la universidad.

Por Fernando Rodríguez / Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

El paranaense Ayan Nuñez Carvalho eligió a Bahía Basket como trampolín para saltar a la universidad y, tras una temporada de Liga de Desarrollo -2014/15- llegó a Temple.

Allí, el nombre Pepe Sánchez está en lo alto del estadio. Es uno de los inolvidables. Ya recibió el Anillo de Honor por sus logros durante su brillante carrera.

“Cuando empezaba a ganar una platita, las minitas empezaban a acercarse y demás, decidí irme”, contó alguna vez Pepe, resignando sus dos temporadas de Liga, luego de pasar por Deportivo Roca y Estudiantes.

Hoy, parte de la historia, con protagonistas diferentes, claro, empezó a escribirse con un “carbónico debajo”.

En este caso, Facundo Arens fue quien optó por el camino universitario. Toda una decisión. Su destino: Hartford, Connecticut, División I de la NCAA.

“En dos semanas viajo para ver la ciudad, cómo es el campus y dónde voy a vivir. Después tengo que responder. Pero va a ser un sí”, le aseguró Facundo Arens a “La Nueva.”.

Cuando el escolta egresó -en 2015- del colegio Claret, empezó a retumbarle eso de emigrar, lo que hacía tiempo el técnico Daniel Allende le venía inculcando.

“De inglés -contó- sabía lo justo y necesario para la escuela”.

Ese resultó el primer obstáculo.

“En junio del año pasado -contó- rendí el ingreso, que es igual para todas las universidades de Estados Unidos. Me saqué 810 y te piden 860”.

-¿Ahí flaqueaste?

-Sí. Quizás cuando uno se plantea esto de irse lo ve muy lejano. En el momento que no alcancé la nota dije: “ya está”. Y dejé inglés durante dos meses. Después entendí que, más allá de esta posibilidad, el idioma iba a favorecerme para la vida, entonces retomé con la profesora Evangelina Martínez, que me ayudó mucho. Más tarde, hablé con Pepe para poder entrenar con Bahía Basket y me dijo que nuevamente estaba la chance.

La decisión de cambiar

-¿Qué te motivó para salirte del molde de la carrera de un jugador convencional?

-Mis papás (Claudio y Silvia) siempre me inculcaron que juegue, pero que también estudie para tener un plan B en la vida. Desde los 15 o 16 años tenía la idea de estudiar y jugar. Y la única sociedad que combina deporte con estudio es Estados Unidos. Acá es difícil, por los horarios.

-¿Fue un desafío personal renunciar al ambiente de confort en el que estabas?

-Sin dudas. Durante el último año en Olimpo me sentía en zona de confort. Entrenaba, jugaba y me destacaba. Pero no tenía nadie que me dijera “acá hay que entrenar” o un defensor que me exigiera. Tranquilamente hubiera podido jugar el TNA. De todos modos, por más aprecio que le tenga al club, no podía explotar más y opté por irme a Bahía Basket a jugar la Liga de Desarrollo.

-¿Fue difícil la decisión?

-Sí, pero creo que fue correcta. Lo único que tengo para Bahía Basket y Pepe son palabras de agradecimiento.

-¿Qué resignaste del ritmo de vida que llevabas?

-Cuando me sumé a Bahía Basket fue un cambio importante. Me dieron los ítems a cumplir. Las primeras semanas, por ejemplo, me preguntaba: “¿tengo que comer esto?”. Y ahora ya es un hábito. Resigné salidas, juntadas con amigos, cumpleaños en familia...

Lo bueno y lo malo

-En la Liga de Desarrollo te mostraste muy ofensivo, atacando el cesto e intentando permanentemente volcar de frente el balón. ¿Esa exigencia te la ponías con vos mismo, buscando este objetivo?

-Es así. Siempre estaba intentándolo. Es más, en la final erré dos volcadas y Mauro (Polla) me dijo: “Seguí intentando”. Eso te da confianza. La idea era desafiarme a mí mismo, más que a la Liga de Desarrollo.

-¿En qué evolucionaste?

-En la intensidad. Si bien los primeros partidos me costó adaptarme, contra Peñarol en Mar del Plata hice un click, mejoré la confianza, cambié la cabeza.

-¿Cómo trabajaste la dureza mental?

-Renunciar al TNA, irme de Olimpo y mantener la postura, más allá de las lógicas críticas, me fortaleció.

-¿Qué debés mejorar?

-El físico, la regularidad en el tiro, el dribbling y seguir poniéndome fuerte de la cabeza.

-Cambiaste de equipo, rendiste en la Liga de Desarrollo y aprobaste el examen. ¿Cómo te seguís proyectando?

-Soñar no cuesta nada. Veo la historia de Patito Garino y me motiva. Sé que es difícil el camino, pero tengo el sueño de jugar en la NBA.

-¿Cuáles son los objetivos inmediatos que te trazaste?

-Lo primero es adaptarme a la universidad, ponerme fuerte con el idioma, acomodarme al estudio y entrenamiento y al día a día. Hoy no estoy pensando en tirar mil tiros para, en cinco años, jugar la NBA.

Definitivamente, Facundo Arens será uno de los 500 estudiantes extranjeros -entre 7 mil que concurren a la universidad- que se esforzará por dar la nota tanto en la cancha como en el aula.

La opinión de Pepe Sánchez

"Hay que tener una vocación muy fuerte"

"Me parece fantástica la decisión de Facu. Trabajó muy duro todo este tiempo que estuvo con nosotros. Obviamente venía con una base muy buena de Olimpo. Es un atleta muy bueno y se va a adaptar muy bien. Le va a venir bárbaro irse. No es para cualquiera una universidad: primero porque te vas fuera del país, segundo porque tiene un costo, que es estudiar aparte de jugar. Tenés que tener una vocación muy fuerte para hacer las dos cosas paralelas y en otro idioma.

Muchas veces el deseo de los chicos queda en eso y cuando hay que rendir el examen y demás, mucha gente se echa para atrás.

Él está muy convencido, así que la idea es poder darle una mano hasta el final y que concrete su sueño. Lo veo muy decidido, armado para poder afrontar la experiencia y con buen soporte familiar. Eso me parece fundamental. Ojalá se concrete esta posibilidad".

Lo que dijo Lucas Faggiano

"Al principio parece que estás en Disney"

"La universidad es acostumbrarse a un día a día muy diferente. Lo más complicado es que te despertás a las cinco de la mañana y de seis a ocho hacés físico. Me acuerdo que ocho menos cinco decían: 'tienen cinco minutos para ir a clase'. Te hacían sentar en el primer banco para controlarte, era una regla del equipo. Ahí estabas hasta las 12. Después se almorzaba y de 15 a 18 había entrenamiento de básquet.

Es decir que de las cinco a las tres de la tarde estabas levantado y sin descanso. Después nos juntábamos para hacer tareas. Más tarde se cenaba y recién a las ocho de la noche era el momento para uno.

Al principio es todo una novedad, parece que estás en Disney, pero cuando pasan los primeros 2 o 3 días uno empieza a extrañar.

El primer mes es duro. Una vez que empezás a jugar es más fácil. Es espectacular. El trato es de primer mundo, tenés todo para un chico de 18 o 19 años. Es el ambiente ideal, compartiendo con deportistas de todo el mundo, algo que después no lo vivís más, porque si llegás a ser profesional convivís con tu equipo.

Me llevó un año conseguir la beca. Es un proceso complicado... Un técnico fue a verme a jugar con Estudiantes, primero me dijo que quedaba y después que no.

Hay que ser valiente para elegir este camino, porque no es el convencional. Hoy en día es mucho más fácil llegar a la Liga, y máxime con Bahía Basket, que apuesta a eso. Me parece muy bien lo de Facundo".

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
corto | largo

security code
Escribe los caracteres de la imagen


busy