El efecto Bahía Basket en la Liga Nacional
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Nos metemos de lleno en el proyecto Bahía Basket, con la palabra de tres de sus conductores: Whelan, Ginóbili y Sánchez.

En el deporte, muchas veces se utiliza la palabra proyecto casi como un cliché, que pocas veces va acompañado de hechos que apoyen el real significado de la palabra. Con la vorágine de lo inmediato, los cambios constantes en los planteles y la impaciencia de propios y extraños, es muy difícil sostener una idea en el tiempo, cuando esta no da resultados que rápidamente salten a la vista.

Por eso, el proceso llevado a cabo por Bahía Basket desde hace algunos años, toma un valor enorme. No es simplemente un equipo de jóvenes que llegó a la final de su Conferencia. Es un equipo que apostó por esos jóvenes, para soñar con un futuro que de a poco va materializándose. No fue una casualidad.

Por todo esto, la campaña de los bahienses trasciende su posición en la tabla y es un ejemplo de un camino a seguir. Aunque desde afuera pueda parecer sencillo, no lo es: serán muchos los que potenciados por el éxito en los playoffs intenten tomar el proyecto de Bahía. Pero ese reconocimiento que llega ahora, tuvo su gestación unos cuatro años atrás y fue sólo mediante mucha paciencia, trabajo y capacidad, que pudo cristalizarse.

La temporada

"Cuando quedamos afuera sentimos tristeza, bajón, por haber estado tan cerca de la final. Pero cuando pasan las horas, lo tomamos con mayor valor lo que pudimos hacer a lo largo de esta Liga. Fue algo muy importante para nosotros", analiza el pensante Gastón Whelan, clave en la base del equipo. Un veterano de 21 años.

"Los mejores momentos se vieron en los playoffs y en el cierre de la fase regular", comenta el DT, Sebastián Ginóbili. "Nosotros nos habíamos planteado como objetivo competir contra todos y al llegar a una final de conferencia, eso está cumplido con creces. Los últimos dos o tres meses fueron muy buenos para nosotros. Nos afianzamos como grupo, como equipo y maduramos un montón en cuanto a rendimiento".

"El balance es muy bueno. La temporada nos hizo crecer muchísimo a todos, por un montón de motivos, siendo el más importante el haber terminado jugando en un nivel que hasta superó nuestras propias expectativas", agrega el capitán del barco, Pepe Sánchez. "Lo superó en cuanto al desarrollo a nivel equipo, pero sobre todo en lo individual. Con todos, no sólo los jóvenes, todos".

El respeto de los pares quedó claro en la cancha, tal como refleja el propio Sánchez: "Fue para destacar la actitud de nuestros rivales de playoffs, Argentino, Peñarol y San Lorenzo, de tomarnos con seriedad y no por ser un grupo de jóvenes, tratar de abusarse de esa situación. Fue un placer competir así y lo tomamos como una muestra de caballerosidad deportiva".

El factor sorpresa

Aún cuando hoy sería sencillo colgarse las medallas y mencionar que siempre se esperaron estos resultados con este plantel 2015/16, los integrantes de Bahía son realistas: ni ellos creían que el equipo iba a responder como terminó haciéndolo. Al menos en el comienzo de la competencia.

"¿Me lo esperaba al principio de la temporada? No. Porque teníamos un equipo diferente, no tan balanceado como terminamos siendo", dice Ginóbili. "La llegada de Anthony a nosotros nos potenció. Nos dio un vuelco en el rendimiento y en la energía que tuvimos para jugar. Y una vez que empezamos a jugar y a sentirnos cómodos, el objetivo fue creciendo. Terminamos terceros, que era un poco más de lo que esperábamos y después en los playoffs jugamos nuestro mejor básquet. Estuvimos a la altura de la circunstancia, mejorando serie a serie".

"Nos tomó un poco por sorpresa lo que pasó", sostiene Whelan. "Si bien cuando empezó la Liga teníamos como objetivo los playoffs, a medida que transcurrió la temporada, fuimos tomando mayor confianza y nos dimos cuenta que podíamos competir contra cualquiera. Nos planteamos un desafío para poder crecer, siempre con mucha humildad. Y en base a respetar esa filosofía, llegamos hasta donde llegamos".

"Me sorprendieron algunas cositas de cada jugador en particular", dice Pepe. "Con jugadores tan jóvenes, hay cosas que uno puede intuir, pero no al punto de tener certezas. Está la potencialidad y en ese sentido, tenemos claro hacia dónde queremos ir. Tenemos objetivos lógicos y por eso hacemos lo que hacemos. Creo que cada jugador nos sorprendió con distintas cosas extras e hizo que el salto de calidad fuera más temprano de lo que creíamos que iba a ser. No teníamos dudas de lo que estábamos haciendo, pero pensamos que iba a venir quizá la temporada que viene".

La ambición de superarse

Ante esto, nace el interrogante: si el equipo se salteó una etapa del esperado desarrollo, llegando más lejos de lo esperado, ¿puede esto generarle cierta presión de cara a la próxima temporada?, ¿puede pesar la mochila que el único progreso, al menos en cuanto a resultados, pase por alcanzar una final de Liga? Para Sánchez, la respuesta es clara.

"Ese sería un pensamiento muy mediocre de parte nuestra. Siempre hay que ir por más. Si llegamos hasta acá y pasamos toda esta experiencia, eso tiene que servir para que seamos mejores, no peores. Todo esto suma. Este grupo, con la experiencia de haber llegado hasta donde llegó, donde para los jóvenes cada partido de playoffs es como jugar una fase regular entera, se va a fortalecer. Y confío mucho en el trabajo nuestro, del cuerpo técnico y de todos los que estamos".

"Nosotros no vamos a cambiar los hábitos de trabajo, al contrario, se va a subir la exigencia", continúa Sánchez. "Cualquier persona exitosa siempre va por más y este grupo de chicos ha demostrado que tiene mucha ambición. Podés ganar o podés perder. No quiero decir que vamos a estar en una posición mejor el año que viene, simplemente digo que no veo una amenaza a nuestra ambición colectiva, por el hecho de haber sido exitosos en esta temporada".

La identidad

Hay pocos equipos en la Liga que tengan una idea de juego tan marcada como la de Bahía Basket y sobre todo, que la hayan mantenido durante tanto tiempo. El objetivo de cualquier entrenador es encontrar una identidad de juego definida, pero pocos lo logran. Afortunadamente para los bonaerenses, con el paso de las semanas fueron transformándose en esas excepciones, no sólo evidenciando su idea, sino que además encontrando una regularidad en ella.

"La identidad fue clave", comenta el Sepo. "La idea la venimos intentando hacer hace rato, a veces sale y a veces no. Los jugadores interpretan las ideas y con la llegada de Anthony, tuvimos mayor presencia cerca del aro, y no fue jugar sólo en el perímetro como veníamos haciendo hasta ese momento. Eso nos empujó como equipo muchísimo".

¿Cuál es esa identidad? Quién mejor que el propio entrenador para definirla. "Mantener un nivel de intensidad alto, tanto en ofensiva como en defensiva. Nos gusta presionar a campo entero, recuperar balones, tomar rebotes y correr la cancha. El objetivo ofensivo es tomar tiros abiertos. Buscamos ese equilibrio, aunque no lo logramos siempre. Por ahí la ansiedad y la dinámica que le ponemos, nos hace apresurarnos o tomar malas decisiones. Pero prefiero que nos sobre eso y no que nos falte".

"Nosotros sabíamos que en altura, presupuesto y experiencia perdíamos contra casi todos", dice Whelan. "Entonces para compensar eso, teníamos que basarnos mucho en nuestra identidad, que se basa en ser intensos, correr, presionar la cancha, tratar de jugar los 40 minutos de una determinada manera. Después las cosas podían salir bien o mal, pero siempre teníamos que presentar mayor deseo de ganar que nuestro rival".

Madurez y desafíos

Como ya lo dejaron en claro, Bahía no le escapa a la presión. Saben que haber llegado a la final de conferencia les da cierta visión positiva de cara a la próxima temporada, especialmente por el hecho de que repetirán casi todo el equipo. ¿El objetivo? Que lo que hoy parece una campaña histórica, sea simplemente el paso inicial de una era repleta de logros.

"Ojalá este sea nuestro piso y que de acá en adelante podamos conseguir algo más importante todavía", nos cuenta Whelan. "Por ahí uno piensa que la vara de comparación que pusimos con esta Liga, va a ser muy alta. Pero nos dimos cuenta que confiando en nosotros y en nuestra filosofía de juego, lo podemos lograr".

Sánchez, por su parte, destaca la maduración que ha tenido el equipo, la cual será clave para encarar los próximos desafíos. "Esa madurez es muy propia de ellos, uno no se la puede trasladar, porque la experiencia no es trasladable. Ahí es donde creo que nos sorprendieron. El nivel de madurez hizo un click en los playoffs. Te doy un ejemplo. En la primera fase contra San Lorenzo, no podíamos competir. No había forma. Y terminamos compitiendo de igual a igual. Creo que es un símbolo de lo que fue la temporada".

Fuente: BasquetPlus
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