Emanuel Ginóbili: el plan perfecto
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Vigencia, constancia y una disciplina casi religiosa son las cualidades más visibles del mejor basquetbolista de la historia, ganador de cuatro anillos de la NBA

Por Pepe Sánchez | Para canchallena.com

"Play the right way" ("Juega de la manera correcta"). Es la frase que repiquetea en nuestras cabezas y perfora nuestros cerebros cuando los cuerpos están bien calientes y las pulsaciones a tope.

"Play the right way."

Escuché esa frase cada día, y hasta varias veces por día, allá por la temporada 2000/2001, de boca del gran Larry Brown, mi entrenador en los Philadelphia 76ers. Esa frase me marcó por aquellos años, y no me abandonó en el resto de mis días.

Quizá porque el concepto es de tal sencillez que se vuelve casi inabarcable. Aplicarlo en toda su dimensión, en toda su anchura, es casi imposible. Se torna utópico. Un deseo. Apenas un sueño. Ni hablar si esa demanda se produce cuando la competencia en la que está involucrado el atleta de elite es feroz, como sucede aquí.

Estamos en la NBA. El torneo de básquet más exigente del planeta. Ochenta y dos partidos durante la temporada regular, más los que el destino ponga finalmente en tu camino en los playoffs. Y todo se desarrolla en escasos seis o siete meses, casi sin descansos, pura adrenalina. Partido tras partido. Noche tras noche.

"Play the right way."

No se confundan. La frase no dice que el error esté prohibido, de ningún modo. El básquet es un juego muy rápido, todo sucede en un pestañeo, de modo que hay una propensión alta a cometer errores. A lo que te urge este mantra es a acertar en la elección de las opciones que se te presentan. A reconocer el error en el momento, aceptarlo y, en lo que dura un chasquido de dedos, sólo eso, corregirlo en la siguiente oportunidad.


Esto requiere un conocimiento del juego y de una inteligencia emocional sin límites. Y las dos aptitudes deben conjugarse en simultáneo y en su máxima expresión a altísima velocidad.

Cuando tiene ya 37 años, que pueden no parecer tantos pero son una eternidad para el deporte profesional, y salteándome ciertos aspectos fundamentales por los que un deportista en este nivel merece la admiración general -me refiero a la vigencia, la constancia, los títulos y una disciplina casi religiosa-, Manu Ginóbili juega de manera correcta.

"Play the right way."

Lo hace cada vez que sale al campo, cada día, cada minuto. Lo hace desde hace años, durante los cuales ha obtenido con su equipo, los Spurs comandados por Gregg Popovich, cuatro anillos de la liga más exigente del planeta: en 2002, 2005 y 2007 los primeros tres; el último, en octubre de 2014. Súmenle si quieren la medalla olímpica dorada en Atenas 2004.

Treinta y siete años, sí. "Casi perfecto", me dijo el médico del equipo en una pausa del entrenamiento del seleccionado nacional, poco antes del Preolímpico de Mar del Plata, en 2011. Habíamos presenciado una lección de fundamentos, liderazgo y talento. "Sí, casi perfecto", le respondí.

Fuente y Foto: canchallena.lanacion.com.ar

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