Uranga: “Pepe Sánchez es una bocanada de aire fresco para la Liga”
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El histórico exbasquetbolista y actual entrenador reivindicó la profesionalización de áreas clave en el básquetbol.

El sábado, Sebastián Uranga concluyó con Echagüe de Paraná el ciclo 2013-14 del Torneo Nacional de Ascenso. Previamente dirigió a Unión de Santa Fe, Asociación Española de Charata (Chaco) y Adelante Reconquista (Santa Fe).


Por Ricardo Sbrana /  Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

“No hablemos de política. De lo que vos quieras, pero si hablamos de política cortamos acá mismo”. Sebastián Uranga marca su territorio. Como en la zona pintada de la Liga Nacional de los '80 y '90. Cómo en la selección Argentina.

“Es interesante lo que está planteando Pepe Sánchez ¿no? Interesante para hablar”, tira el entrerriano, como disparador de la conversación y mientras llega el café en su Paraná natal.

--¿Y por qué querés interiorizarte en el proyecto de Bahía Basket?

--Yo estudié administración y gestión. El tema de la organización y la gestión me gusta mucho. En el básquetbol, que es mi vida y mi pasión. Y donde moriré. Y dentro del básquetbol, en cualquier circunstancia: antes dentro de la cancha, ahora a un costado y mañana, probablemente, sentado en una platea.

--Hoy sos entrenador. ¿Aspiras a convertirte en director deportivo, por ejemplo?

--Es un tema para el cual creo estar capacitado. Pero todavía no es una figura que se haya incorporado, lamentablemente. Pepe habla un poco de eso, de la profesionalización de áreas fundamentales, a donde la económica, deportiva y administrativa son claves. ¡Cómo no voy a estar interesado y a disposición!

--Mientras tanto, ¿cómo estás llevando esta etapa?

--Demoré bastante, después de retirarme, en tomar la decisión de ser entrenador. Uno tiene muchas dudas cuando se retira. En mi caso, yo no me despego: moriré siendo jugador. Siento como jugador, pienso como jugador.

--¿Y cómo te va en el vestuario con ese perfil?

--Me relaciono exactamente igual que como me relacionaba con mis compañeros. Creo en la persuasión, en hacer las cosas de frente. Y cuando uno se maneja así, no importan las jerarquías. Pienso en la horizontalidad de la conducción. Cuánto más debatís y hablas, más cosas superadoras lográs. Hay que sacarse de la cabeza la idea del conductor totalitario, que impone las situaciones porque él cree y así lo determina. El conductor tiene que saber que toma las decisiones finales, pero a partir de un cierto debate. Y tener la honestidad suficiente, desde lo intelectual, de saber qué personal tenés y cómo sacarle el mayor provecho posible.

–-¿Es lo que aprendiste de León Najnudel?

--Está claro que mi influencia con respecto a León es central. Con él no sólo jugué muchísimos años sino que no dormíamos en los colectivos porque nos quedábamos hablando durante 10, 15 o 20 horas. El era muy abierto al debate. En todo trabajo en equipo, si se debate, saldrá una idea superadora, mejor que la cabeza del que conduce.

--¿Hoy a tus jugadores les bajás ideas y anécdotas de tu etapa como jugador?

--Poco. La verdad. Trato de no hablar, porque todo lo que pueda rozar mi carrera deportiva, trato de hablarlo poco. En general soy de hablar poco. Si puntualmente alguien me pregunta una anécdota personal, la contaré sin problemas. Pero en tercera persona para que crean que fue de otro. Además, no me parece que caiga demasiado bien en los jugadores de hoy que les cuente de esos años.

--¿No les interesa?

--A pesar que se quiere demonizar el presente, porque somos demonizadores del presente y aduladores del pasado, el fútbol como máxima expresión y después todo. Hay tipos que están más interesados, otros menos. Cuestión de oferta nomás: antes no teníamos muchas cosas para hacer, je. Antes existía “nada” y hoy están las notebooks, teléfonos... Pero tenemos que cambiar los que conducimos. Debemos mirarnos más a nosotros mismos para ver si hacemos todo lo posible para que los chicos vengan al club, entrenen, estén... Seducirlos. Porque conducir es seducir. Y divertirse es aprender. Un conductor de hoy no es el mismo de hace veinte años. Y tiene que ser diferente porque la realidad es diferente. Lo primero que debés hacer es mirarte vos. Se mira demasiado al otro y nos cuesta muchísimo mirarnos.

--Ultima pregunta. Dijiste que no querías hablar de política. Sin embargo, la Liga se politizó: innovadores versus conservadores. ¿De qué lado estás?

--Para mí Pepe Sánchez es una bocanada de aire fresco, tengo que admitirlo. Cuando se creó la Liga, León (Najnudel) nos dijo: “...acá no se creó una Asociación de Clubes sino una AFA”. En ese momento no entendí muy bien. Pero, como siempre, el tiempo le dio la razón. La gran diferencia entre una gran estructura como la actual y una como la que propone Pepe es pasar a tener un management profesional y real. Primero con una conducción horizontal, no con una comisión ejecutiva como ahora. Sí con directores profesionales, preparados, y en una situación más horizontal, más allá que cada club pueda tener su presidente político, como Horacio Muratore en FIBa. Lo importante es la estructura, donde todos estos ítems de la estructura, profesionales y la misma horizontalidad de tareas, van a tener que responder a la conducción general, que serán todos los clubes. Salir del verticalismo para ingresar en la horizontalidad, como ocurre con la liga española y la NBA. Este tipo de conducción estilo AFA te lleva a que los lobbies políticos que se producen no sean de lo más transparente.

Fuente y foto: lanueva.com

 

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