Se cumplen 9 años de la hazaña de la Generación Dorada
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El 28 de agosto de 2004, el seleccionado argentino de básquetbol logró, en los Juegos Olímpicos de Atenas, el oro olímpico.

El equipo dirigido por Rubén Magnano comenzó a exhibirse en el Mundial de Indianápolis 2002 cuando en tiempo suplementario perdió la final con Yugoslavia.

Dos años después de conseguir ese segundo puesto, la selección Argentina tuvo su revancha. El camino no fue para nada fácil. El debut fue frente al campeón del mundo Serbia y Montenegro (ex Yugoslavia), Argentina logró la victoria luego de una canasta inolvidable de Manu Ginóbili sobre la chicharra que selló el marcador por 83-82.

Luego vinieron dos victorias y dos derrotas:82-57 ante China, 98-94 a Nueva Zelanda, 76-87 contra España y 75-76 frente a Italia, dejando a la Selección en el tercer lugar del grupo A. En cuartos de final el equipo argentino enfrentó a Grecia. En un partido muy complicado Argentina se quedó con la victoria por 69-64.

La semifinal fue contra Estados Unidos. La actuación del equipo de Rubén Magnano fue espléndida, donde se destacó Manu Ginóbili, que con 29 puntos demostró ser el mejor jugador FIBA del momento. Fue victoria por 89-81 y de esta manera Argentina lograba la clasificación a la final por la medalla de oro.

Definitivamente el oro llegó con el triunfo frente a Italia, 84-69 gracias a un incontenible Luis Scola quien anotó 25 puntos. Si bien Argentina ya tenía asegurada su medalla olímpica, el corazón y las ganas llevaron a este plantel al escalón más alto de la competición.

“Hoy, como cada 28 de agosto, es un día muy especial para mí. Me acuerdo de mis compañeros y técnicos, de la alegría que fue conseguir esa medalla para nuestro país.
Más pasa el tiempo, más historias y anécdotas escucho de la gente. Todo esto me sirve para reafirmar, aún más, que esta victoria fue conseguida por todos: los que jugamos en la cancha y los que lo vivieron en sus casas transmitiéndonos toda esa energía.
Agradezco, cada 28 de agosto a esa banda de amigos el habido poder ser parte de ese equipo”, recuerda Pepe Sánchez a nueve años de esta hazaña.

Los doce jugadores que quedarán para siempre en la historia del básquetbol argentino fueron: Rubén Wolkowyski, Nocioni, Scola, Pepe Sánchez, Fabricio Oberto, Manu Ginóbili, Walter Hermann, Gabriel Fernández, Alejandro Montecchia, Hugo Sconochini, Leo Gutiérrez y Carlos Delfino.

 

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