Mauro Polla habló sobre jóvenes talentos bahienses
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Mauro Polla, coordinador  general del plan de becas deportivas de Bahía Basket, dialogó en exclusiva con el departamento de prensa de la organización, con la idea de repasar el progreso de los chicos en el trabajo diario.

A poco más de un mes de iniciadas las prácticas, que incluyen trabajos físicos y ejercicios técnicos con el balón, las expectativas fueron superadas. “Estamos muy contentos, realmente se los ve compenetrados, trabajando como profesionales”.

El programa, que consiste en detectar, del grupo total de jugadores, a quienes puedan y quieran trascender los límites de la competencia local para convertirse en jugadores de elite, está llegando al final de su primera parte de la planificación.

Mauro ya pasó un mes con la academia de jóvenes talentos. Imagino que ya habrás visto un progreso. ¿Cómo fue tu mirada sobre el grupo de chicos que están trabajando?
Muy positiva. Pasados los cuarenta días de trabajo, los mayores cambios se dieron en la mecánica de tiro. Este es uno de los pilares donde nos enfocamos. Para ser preciso, hicimos hincapié en tres aspectos:  la mecánica de tiro, la postura y la lectura de juego. Por lo tanto, todo lo que se vio fue apuntalado sobre lo individual. Intentamos que los chicos entendieran facetas del básquetbol que rara vez se desarrollan: estar siempre en función del compañero, la posición, la ubicación de la bola y del comportamiento de cada uno.

Tuvieron una gran planificación: habían pensado en muchísimos aspectos, pero sin embargo imagino que algunas cosas los deben haber sorprendido con el trabajo diario, porque siempre hay detalles que se escapan del libreto...
Sí, en un comienzo se nos hicieron difíciles algunas cosas por la variedad de edades de los chicos. Si bien intentamos acortarlos a infantiles y cadetes, se notó la diferencia.
Por suerte ellos mismos lo pudieron amalgamar con el trabajo diario. La entrega y compromiso que mostraron superó nuestras expectativas. En cuanto a la responsabilidad, realmente se los ve compenetrados, trabajando como profesionales. Lo notamos en diferentes gestos: llegan con anticipación a las prácticas, se quedan tiempo extra luego de finalizado el entrenamiento, prestan atención con sumo respeto... Nosotros trabajamos con una carga horaria muy importante. Son cuatro horas diarias, cinco días a la semana, y que ellos muestren detalles como éstos, significa que realmente les interesa.

Tenían un código reglamentario en cuanto a lo que es el plan de becas, que por lo que tengo entendido se cumplió a rajatabla, es decir, no tuvieron que lamentar ningún tipo de problema vinculado a lo conductual… ¿No es así?
Hay un código reglamentario muy bien hecho, redactado por nuestra abogada, el cuál estamos totalmente decididos llevarlo a cabo de manera estricta. No queríamos tolerar inconductas o indisciplinas que alteraran el desarrollo del programa. La idea de esto es que se utilice como modelo y ejemplo para los chicos.
Hasta ahora todo circula por el camino planteado. Los jóvenes han cumplido con lo estipulado, algo que ellos mismos firmaron.

¿Qué te dicen los chicos respecto a la metodología de trabajo? ¿Lo que están haciendo es algo diferente a lo que hacen en sus clubes, es una optimización de lo que vienen haciendo?
Es distinto, pero diciendo esto no estoy haciendo una crítica al trabajo en los clubes. Al contrario, muchos lo hacen realmente bien. En una de las tantas charlas que tuvimos con los chicos, mencionamos que en cuarenta días se hizo lo que en un club normalmente se puede hacer en cinco o seis meses. Apunto a la cantidad de horas de práctica, no de los contenidos trabajados. Es sabido que el setenta por ciento de los clubes trabajan una hora u hora y media, tres veces a la semana. En cambio, nosotros trabajamos cuatro horas por día. En esto hay una gran diferencia; la cantidad de horas es elevadísima para ellos.

Los chicos notan este cambio, reconocen cierta diferencia en cuanto a la forma de trabajo, pero esto no los afectó, siempre se mostraron predispuestos.

Cuando en quince días les toque volver a sus clubes, retomar sus actividades, volverán a una práctica distinta, basada en un equipo. Nosotros también hacemos hincapié en esto, no somos un equipo, por lo tanto no trabajamos como tal, lo que nosotros hacemos les servirá para fortalecer el puesto en que se desarrollan, también en un futuro, en el nivel en el que lleguen a jugar.

Facundo Arens, uno de los chicos que trabaja con ustedes, viajará con la Selección Argentina a Turquía para representar al conjunto nacional. ¿Cuál es tu mirada, sobre todo teniendo en cuenta el trabajo que tiene por delante?
Desde los primeros días se vio que Facundo tiene un gran talento para esta actividad. Posee un físico privilegiado, muy buena talla para su edad y trabaja con una constancia increíble.  Estamos muy felices con su labor en la pre-selección y porque nos representará, tanto a la ciudad como al país, en un mundial.

Tenemos pensado seguir trabajando con él durante el año, al igual que con los demás chicos. Nos basaremos en el seguimiento de ellos, nos juntaremos a charlar, veremos qué debemos corregir y en que podemos seguir mejorando, ya que la carga horaria de básquet no va a ser tan grande durante la temporada.

¿Cómo sigue el trabajo de la Academia de Jóvenes Talentos teniendo en cuenta que se viene ya una segunda instancia?
El próximo paso es el inicio de las actividades en los clubes. A partir de ahí, hablaremos con los entrenadores para acordar qué cantidad de prácticas realizaremos durante el mes de febrero. Tenemos planeado un trabajo de filmación en marzo, con charlas. Allí entregaremos material teórico y videos para que observen.

Una vez llegado septiembre deberemos juntarnos con Sepo Ginobili y Cristian Lambrecht para hacer un diagnóstico, evaluar quienes repetirán el programa, como así también los chicos que quedarán de lado y cuales serán los nuevos talentos que ingresarán. Estamos planeando apuntar el ingreso al plan de becas a partir de los 13 años.

FORTALECIENDO VALORES
El programa jóvenes talentos deportivos incluye una serie de charlas complementarias para que los chicos estén preparados en otras facetas que no estén vinculadas directamente con el deporte.

En ese marco, el filósofo Héctor Omad brindó una charla interesantísima acerca de valores, normas de conducta y ética con la idea de aportar herramientas en la construcción de la parte humana y social de los futuros profesionales del básquetbol.

“Este tipo de conversaciones con profesionales sirven mucho para los chicos y también para nosotros, que seguimos aprendiendo muchísimo de cada una de las visitas que tenemos en los entrenamientos. La presencia de Héctor ha sido muy importante, sus palabras calaron hondo en los chicos. Eso es muy bueno”, señaló Mauro Polla, coordinador de jóvenes talentos bahienses.
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