La hidalguía de Manu Ginóbili
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Fue claro que para Scott Brooks, el entrenador de Oklahoma City Thunder, a priori su principal preocupación resultaba Tony Parker. Fue por ello que en el quinto juego, que asomaba clave, preparó sobre él una defensa de equipo por encima del seguimiento individual, y virtualmente lo anuló (12 puntos).

Fue entonces que Emanuel Ginóbili brindó una exhibición de coraje y talento y con sus 34 puntos comprometió la victoria de los ex Seattle Supersonics, lo que obligó a un cambio de planes del rival.

Puesto a elegir, en el sexto y definitivo choque Brooks optó por liberar del cerco a Tony Parker y volcó toda la atención sobre el bahiense, al que consideró más peligroso. El cambio de objetivo tuvo un resultado doblemente feliz. A Manu le cerraron sabiamente los caminos (para peor, su tiro de tres no le funcionó) y Parker se engolosinó (mucho no necesita...) empeñándose en buscar el cesto a como dé a lugar (¡17 puntos en el primer cuarto!) y a partir de ahí en varios pasajes se olvidó de procurar juego de equipo.

El resto es historia clara y conocida. San Antonio se desmembró y en 24 minutos Oklahoma remontó una desventaja de 18 puntos en soberbia demostración de ensamble colectivo y, de la mano de un fantástico Kevin Durant, selló el 4-2 que le dio el título de la Conferencia Oeste y lo catapultó a la final de la NBA.

"Dolor y orgullo" expuso Emanuel Ginóbili en la red social Twitter tras la eliminación.

"Duele quedar afuera estando tan cerca, pero igual estoy súper orgulloso por la gran temporada de los Spurs", amplió el mejor jugador argentino y latinoamericano de todos los tiempos.

Y cerró su comentario dando otra muestra de hidalguía:

"Felicitaciones a Oklahoma City por ser un tremendo equipo".

FUENTE: Enrique Nocent para La Nueva Provincia

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