Pisani: "Me dejé agarrar la mano"
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Pepe Sánchez tenía interés de jugar en alguna una universidad de Estados Unidos. Había vuelto de Roca (donde debutó en la Liga Nacional) y Jorge Severini, un bahiense radicado en Philadelphia, le pidió un video. El base se olvidó de llevárselo.

Fue José Luis Pisani quien se acordó; tomó una combi en Monte Hermoso y se lo entregó. Para algo están los amigos, ¿no? Temple, más tarde, reclutó al zurdito.

Lógicamente los amigos transitaron caminos diferentes. El jugador llegó a la NBA, jugó en Real Madrid, Barcelona y Grecia, además de ser campeón Olímpico, entre sus logros más relevantes.

Jose, por su parte, se fortaleció como entrenador, emigró de Bahía para vincularse al ámbito profesional, dirigió Liga B y TNA hasta que, en la propia ciudad, bajo el proyecto que encabezó Pepe. Merced a ello tuvieron la chance de trabajar juntos, en la elite del básquetbol argentino, con la camiseta de Weber Bahía Estudiantes.

La vida los volvió a encontrar.

--Jose, ¿para vos significaba un doble compromiso ser el técnico de este equipo?
--Estuve en la gestación del proyecto. Y el compromiso lo tomé como si fuera algo propio. Fue un efecto dominó entre todos los que integramos el proyecto y que llevamos en la sangre el básquet de Bahía.

"Particularmente, sé que debo crecer y ser mejor, pero no soy un improvisado. Nadie me regaló nada. A los 25 años armé el bolso y me fui de Bahía, mientras dirigía al mejor equipo y a la Selección. Vivo el básquet desde los cuatro años y dirijo desde los 14. Pepe conocía mi capacidad laboral más que nadie".

--Además de Pepe tuviste en el equipo a Espil, y a Montecchia de asistente. ¿Pudiste ser natural?
--Creo que sí. El primer día cuando entré al vestuario o las primeras indicaciones fueron fáciles, porque así me lo hicieron sentir ellos, aunque también son exigentes. Juan está lleno de energía y hasta lo cuidamos para que se sintiera cómodo, pero él pedía siempre más. Y tanto él como Pepe y Devin (Davis) quizá hasta saben mucho más que yo y que otros entrenadores.

--¿Sentiste que los líderes en determinados momentos te llevaron de la mano?
--Yo me dejé agarrar la mano. No quería pecar de soberbio. Muchas decisiones eran compartidas en el cuerpo técnico. Y habíamos logrado el vínculo entre todas las partes. Yo estiraba la mano ya sea para permitir hablar en un minuto o modificar un sistema. Una vez, un asistente de Regatas Corrientes me dijo: "Hay que estar con esas miradas encima, ¡eh!. Tenés a Montecchia, Pepe Sánchez y Espil mirándote". Y es cierto...

La otra cara del Puma

--¿Qué te aportó Montecchia?
--De todo. Traté de exprimirlo. Primero, desde lo humano, conocí una persona excelente y muy natural. Me aportó las palabras justas, supo agredirme, en el buen sentido de la palabra, o darme una palmada. Un ganador. Nunca permitió que nos relajemos. Es lo que más te enseñan estos semejantes deportistas.

"Aprendí tanto como lo que tengo que crecer"

--¿Recordás qué le dijiste a los jugadores cuando los reuniste por primera vez en la temporada?
--Les pedí mucho compromiso, era un gran desafío para varios de nosotros y debíamos estar a la altura de las circunstancias. Yo debutaba en la categoría.

--Pasaron tres días de la eliminación. En estas tres noches, seguramente largas que viviste, ¿te replanteaste algo?
--El balance es por demás positivo. Obviamente uno se plantea y lo invaden las dudas de si debió cortar con falta o si la última jugada era para un cambio defensivo... El dolor es porque estoy convencido de que podríamos haber jugado un playoffs más.

"Y es el sentimiento generalizado, porque el mismo jueves nos juntamos con el cuerpo técnico para trabajar. A varios jugadores les dije que debían tomarse vacaciones, pero nosotros tenemos el gran desafío de mejorar esto".

--Es decir, no subestimar lo que viene por haber dirigido una temporada completa.
--¡Al contrario! Esta temporada creo que aprendí tanto como lo que tengo que crecer. Una de las virtudes que tuvimos con el cuerpo técnico es no tener soberbia. Intentamos exprimir a Pepe, Juan, Davis, Gil, Eslava, porque el grupo lo permitía. Ya dí un salto de calidad y quiero dar otro. No me voy a sentar en mi casa para ver pasar el tren, seguiré capacitándome y mejorando.

--¿Hubo algún momento que te sentiste desorientado?
--La temporada te golpea mucho, tanto cuando ganás como cuando perdés.

--¿Bien cuando ganás y mal cuando perdés?
--No, también puede ser mal cuando ganás. Como teníamos tanta charla fluida y el grupo se fortalecía hablando, cuando nos tocó perder nos agarrábamos de la mano. Pepe, en eso, era el primero.

--¿Tuviste llegada a los más grandes o ellos mismos saben activar su instinto asesino?
--Uno sólo puede darle una palabra, un empujoncito o un abrazo, nunca una cachetada, porque no hace falta.

--¿Y al resto del grupo?
--La virtud del resto fue ir al lado de ellos. Tienen ese instinto ganador que no se permiten perder ni en una serie de tiros.

--¿Qué te sorprendió de la Liga?
--Hay momentos de la Liga que se pone muy duro, como jugar cinco partidos en 10 días. Traté de tomar todo, ver a los otros entrenadores y, la verdad, se me hizo muy corta la temporada.

--¿Te tomaste alguna vez un minuto y miraste para la tribuna antes de empezar un partido?
--Me lo hizo hacer Mauro (Polla) en el último partido. Me dijo: "Tomante un minuto y mirá esto". Siempre me costó mirar. Quizá me tendría que haber tomado un minuto cuando terminó el partido. Con tanto dolor y cargado de lágrimas, prácticamente me fui corriendo para el vestuario. Pero fue por inexperiencia. Debí quedarme.

--Por todo el contexto que rodeaba al equipo, ¿te sentiste observado por colegas, periodistas y público en general?
--Sabía que existirían dudas, pero de entrada todo era observado, desde el proyecto, los jugadores, cada decisión... Aunque, particularmente me olvidé.

--¿Notaste diferencia entre los técnicos rivales?
--Sí, se nota quienes son los mejores.

--¿En qué detalles?
--Durante el juego, mirando los videos, en la decisión para resolver... Los mejores tienen mucha presencia. No lo había advertido en otra categoría.

--¿En esas situaciones uno se achica o trata de capitalizarlo?
--No, traté de aprovecharlo.

--¿Alguna frase que te quedó grabada?
--Me dijeron palabras muy lindas. Oveja (Hernández), particularmente, siempre me felicitó y, una vez en Mar del Plata, me sugirió que no me sintiera observado y que trabajara tranquilo. Se nota que él y Julio (Lamas) son distintos.

--¿Disfrutaste o sufriste esta temporada?
--El último tiempo, antes de venir a Bahía, había madurado mucho en lo personal, disfrutando de mi trabajo, sin que se llevara mi vida. Si no tenés ese equilibrio, no podés estar adelante de un grupo, escuchando y compartiendo. En la Liga debés saber cuestiones tácticas, pero también, mucho de lo otro.

--No dejar que el básquet te coma.
--Tal cual. Igual, no dejo de ser obsesivo, ver 700 videos o dormir poco... Pero sí me di cuenta que el trabajo no puede llevarse mi vida.

"Fue un grupo muy callado"

--¿Por qué fallaron tanto en la segunda fase como visitantes?
--Ufff... Qué buena pregunta. Una de las cosas que empezamos a ver fueron todos los videos de visitante. Iniciamos ganando más afuera que de local, creo, porque el equipo se soltaba más. Tuvimos la virtud de saber apuntar a cada partido, con objetivos claros. Pero creo que nos faltó consistencia y maduración.

--¿También faltó alguna otra voz fuerte en el vestuario?
--Creo que no. El vestuario tenía bien marcado a sus líderes. No era necesario agregar alguna otra voz. Sí fue un grupo muy callado. Pero por tratarse de gente tan sana y buena, eran sumamente responsables.

--Bueno, en Corrientes, después de jugar acaso el peor partido de la temporada, Pepe les sugirió, como líder de grupo, que salieran y se despejaran, pero a las 2 de la mañana estaban todos en el hotel, je.
--Ese día no cené. Era como si me hubieran pasado ocho trenes por encima. Me dolía el cuerpo, estaba triste... Sumábamos seis derrotas seguidas.

--Fue el debut de Davis.
--Claro. Cuando llegó al vestuario dijo: "Yo estuve en situaciones así. Con lo que observé, vamos a salir adelante". Volviendo a la anécdota anterior, me acosté, vino Mauro (Polla), me contó lo que habían decidido y al rato: "toc, toc, toc"; entró Pepe, nos dio tranquilidad, dijo que sigamos trabajando. Más tarde bajé al kiosco y estaban jugando a la play en una habitación. Ahí me di cuenta que querían revancha.

--¿Fue el peor momento?
--Sin dudas. Nos costaba encontrar volumen de juego, Pepe tenía una fisura, había llegado otro extranjero, el fixture era malo para nosotros...

--¿Qué foto será imborrable?
--Me quedan dos fotos: el partido que ganamos en Monte, que era el primero y el equipo empezaba a mostrar corazón, ganas y sentido de pertenencia. La otra es la imagen final, donde se mezcló el dolor con el reconocimiento, algo inusual en el deporte.

--¿Te quebraste en algún momento?
--Sí. El otro día, contra Quimsa, me fui con un puñal en el pecho. Me emocioné cuando le ganamos a Obras, a Monte, a Sionista... Y, también, en Regatas, me quebré, pero por la mala situación.

--¿Cómo cerraste la temporada en el vestuario?
--Hablaron los líderes y yo. Fue un vestuario con mezcla de dolor y satisfacción, por haber trabajado dando lo mejor de cada uno. Nadie se guardó nada. Es la tranquilidad que nos queda. Las palabras, ese día, fueron de agradecimiento. Pasamos nueve meses como nunca. Se hizo todo muy corto. Nos fuimos con la frente bien alta.

Uno por uno


* Pepe Sánchez: "¿Qué más se puede decir de él?... Gracias.".
* Pablo Gil: "Un gran profesional".
* Juan Espil: "Algo parecido a lo de Pepe. Hay que disfrutarlo".
* Facundo Giorgi: "Demostró que estaba para esto. Si tiene su cabeza fuerte, puede ser un jugador importante en la Liga".
* Ariel Eslava: "Entrega. Pocos jugadores reconocen su rol, es una gran virtud".
* Lucas Faggiano: "Tiene un físico privilegiado. Necesita crecer".
* Federico Aguerre: "Sacando los consagrados, es uno de los talentos más importante de la Liga. Necesita trabajar para jugar de alero".
* Mateo Gaynor: "Siempre estaba preparando la valija para la oportunidad y su parte final fue muy buena. Tiene muchísimo talento. Necesita un empujón de carácter".
* Ed Nelson: "Mucha entrega. No te abandona nunca. Fue su gran virtud".
* Devin Davis: "Un líder. Un asesino. Está al servicio de todos".
* Santiago Torre: "Tuvo la virtud de estar siempre al pie del cañón".
* Gonzalo Torres: "Tiene el físico para el básquet y mucha facilidad. Es el gran proyecto de Bahía".
* Germán Ressia: "Muchísimo talento. La vida lo ha golpeado mucho. Juega como en el patio de su casa. Tiene algo distinto, como los grandes jugadores".

FUENTE: Fernando Rodríguez para La Nueva Provincia