Entrevista a Santiago Torre (22-12)
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"¿A mí me vas a hacer una nota? ¿En serio?", dice Santiago Torre, base juvenil de Weber Bahía Estudiantes, en un dejo de humildad. "Recién llego de entrenar, estamos haciendo los planes individuales que nos dejó el profe", agrega.

Torre, tercer base del equipo de José Luis Pisani, está haciendo sus primeras armas en la Liga Nacional. En una extensa entrevista con el departamento de prensa de Weber Bahía Estudiantes, habló de cómo fueron sus primeros pasos, de lo que significa para un juvenil la transición al profesionalismo, de lo que aprendió con los dos bases campeones olímpicos y de lo que espera para su futuro.

Un pantallazo para conocer mejor quién es este joven surgido de la cantera de Leandro N. Alem.

- Cómo ha sido la experiencia hasta ahora en el equipo y qué significa formar parte de un plantel de Liga.

No tenía mínima idea de lo que era y me sorprendió para bien. Es un grupo muy unido, con buenísima onda. Acá son todos buenas personas, a mí me han contado algunas historias de gente difícil en la Liga, pero acá no se ve nada de eso. Personalmente es algo muy bueno estar acá. Jugar con históricos como Pepe Sánchez, Juan Espil es algo increíble. Jugaron en Europa, NBA, es un año para aprender. Lo tomo de esa manera, crecer para más adelante poder ser competitivo con el resto.

- ¿Por qué crees que te eligieron a vos como tercer armador?

De mi categoría éramos varios los candidatos. Estaban, entre otros chicos de Bahía, German Ressia y Joaquín Tuero. Se que la primera opción fue Germán, pero eso no prosperó. Me llamaron a entrenar y no dudé en decir que sí. Tuve la suerte de tener un año de explosión en Alem, cargado de minutos y responsabilidades. Eso seguro inclinó la balanza. No te puedo mentir, siempre traté de mejorar pero nunca me imaginé esto tan pronto. Yo tengo ganas de aprender y crecer, ese es mi primer objetivo, lo único que pienso por ahora. El segundo es adaptarme al juego grupal. Lo que vivo ahora no tiene nada que ver a lo que pasé en Alem; se que soy el tercer base y cuando me toque entrar es para defender duro y compartir la pelota, sin mayores responsabilidades ofensivas.

- Tu puesto es, quizás, el que más aprendizaje requiere. Y en este caso, tenés la chance de aprender de grandes como Pepe Sánchez y Alejandro Montecchia. ¿Sentís una evolución desde el momento que llegaste?

Evolucioné desde lo físico y lo táctico. Viendo cómo lo hace el resto y aprovechando lo que me dicen los grandes práctica a práctica. A Pepe lo veo jugar y aprovecho todo el tiempo. Ale habla y sus opiniones son valiosísimas, de todo saco una enseñanza. Por ejemplo, te puedo contar algo que pasó a mitad de rueda con Pepe: yo había jugado un par de partidos y no me sentía del todo bien con mi rol, pero más que nada porque no estaba acostumbrado. Pepe me sacó aparte en una práctica y me dijo "sos juvenil, tenés que entrar, matarte defendiendo y pasarla para un costado. No te preocupes por hacer jugar al equipo, vos dedicate por ahora a cumplir, no tanto a demostrar". Me dio a entender que cada una de las partes hacen al conjunto y que cada jugador debe conocer su rol.

- ¿Hubo algún momento de este año que pensaste que esto no era para vos? ¿Algún error o algo por el estilo que te hizo reflexionar más de la cuenta?

No te puedo mentir, es difícil acostumbrarse. Tanto el tiempo que me demandaron los entrenamientos, como el resto de las responsabilidades del equipo, hicieron que cambie todo en mi vida. Las prácticas me dedicaron el doble de tiempo que en Alem. Los minutos jugados también. En Weber Bahía Estudiantes, por lógica, tengo menos protagonismo y cero experiencia. Antes, en cambio, era uno de los que más minutos tenía, está claro que de la cabeza y del físico todo se modifica.

Hubo una situación incómoda que me hizo sentir un poco mal, pero cuando pasó el tiempo aprendí que es parte del proceso. En el primer partido de Liga que salimos a Comodoro no viajó Pepe, y me tocó entrar en el primer tiempo. Arranqué bien. Luego, cuando quedaban 40 segundos para que termine el tercer cuarto, con el partido palo a palo, perdí una pelota y me dijeron de todo. Ahí entendí que eso también es ser parte del equipo y que cada compañero que lo hizo lo dijo con con la mejor onda, para mejorar y que sepa dónde estoy. Pero sí, debo decir que en en ese momento, con las pulsaciones a mil, me costó entenderlo. Después alcancé a meter un doble y me acomodé de la cabeza. Eso también es experiencia.

- ¿Cuál fue el mayor sacrificio que hiciste por este deporte?

Este año arranque en la Universidad del Sur la carrera de Administración de empresas y con los entrenamientos en doble turno sólo pude hacer un cuatrimestre y medio. No dejé, sigo firme, pero se que el año que viene tengo que organizarme para poder hacer las dos cosas. Quizás ese sea, a futuro, mi mayor sacrificio, mi meta. Otra cosa que es difícil dejar de lado, al menos en un principio, es que mientras todos están entrenando el resto descansa... pero es parte de este trabajo.

- De 1 a 10, dame tu grado de exigencia con vos mismo.

Me resulta difícil poner una escala. Creo que José Luis (Pisani) sabe lo que me sacrifico y que cuando me pida algo no voy a dudar en exigirme al máximo para ser lo más eficaz posible. Durante toda mi etapa previa a la Liga entrenaba en el verano solo, tirando al aro, yendo al gimnasio, mientras el resto estaba en la pileta o disfrutando con amigos. Por eso no podía desaprovechar la oportunidad de jugar acá, es lo que siempre quise.

- Contame cómo fue el momento de tu debut en el Casanova en Liga, tanto cuando estabas a punto de entrar como cuando terminó el partido.

Hacía un mes que había empezado la Liga y no veía la hora de entrar al menos un ratito. Todos entrenamos a full para tener una oportunidad, es una competencia sana pero nadie quiere dejar de lado la chance de ver minutos. Cuando me tocó entrar traté de hacer las cosas lo mejor posible, esmerándome al máximo. Mis amigos no son de ir a los partidos, pero justo fueron esa noche y dio la casualidad que debuté. Cuando salí me estaban esperando para felicitarme, pero se dio algo gracioso: en el vestuario me habían agarrado mis compañeros con la tijera, me pelaron, y de entrada mis amigos no me reconocieron. Esa misma noche nos fuimos a Comodoro con el equipo, por eso nos pudimos poner al día con mis amigos recién cuando volvimos del viaje.

- En qué cambiaste desde que llegaste a Weber Bahía Estudiantes.

En lo deportivo aprendí muchísimo y cambié mucho desde lo físico. En los entrenamientos con Cristian Llambrecht, Jose Pisani y Mauro Polla, gané conceptos y fortaleza física. Las prácticas son muy fuertes. Con el físico de antes no me podía comer una cortina como ahora, quizás podía llegar a lesionarme. Ahora estoy mucho más fuerte. En cuanto a lo personal siempre soy el mismo, me junto con mis amigos, hago las mismas cosas que antes. Hay que saber separar las cosas, ni antes era un burro ni ahora un fenómeno. Como dice la célebre frase, con la grandeza de los humildes y la humildad de los grandes.

- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de todo este proceso?


Este proyecto supera lo que sabía de Liga. Al menos lo que me habían contado previamente. Es demasiado serio y completo, no creo que lo tengan todos los equipos del campeonato. Hay áreas que desconocía dentro de una institución, prensa por un lado, marketing y comercialización por otro. Yo no tenía muchas cosas vistas de este tipo, me llamaron la atención para bien. También, otra cosa que me encantó fueron las campañas con el equipo: Bahía por los clubes, los actos solidarios, etc. Ni hablar de la renovación de la cancha, con eso estamos todos muy contentos.

- Qué es lo que más extrañás de tu etapa previa (si es que hay algo), antes de llegar al equipo.

Lo que mas extraño es jugar con amigos, yo jugué toda mi vida en el Club Alem y estaba acostumbrado a pasar días, tardes y noches en el club. Pero yo sabía que tarde o temprano si se me daba la chance de dar un salto de calidad lo tenía que aprovechar. El tren pasa sólo una vez. Esto es para superarme cada vez más, crecer como persona y jugador.

- Definime qué es para vos el básquet.

Todo. Empecé a jugar a los tres años. Según mi viejo picaba la pelota antes de caminar. En mi casa se habla de basquet en los almuerzos, las cenas, en navidad, año nuevo... mi familia es basquetbolera por naturaleza.

- ¿Recibis consejos de tu familia?

Generalmente me aconseja mi viejo, siempre hablamos de todo, del básquet y de la vida. El día que me hicieron la propuesta para venir a Weber Bahía Estudiantes era justo el cumpleaños de mi abuela. Ahí pusimos el tema en discusión y todos me dijeron que me convenía, que no podía decir que no. Mi viejo había leído sobre el proyecto y sabía que había gente seria, que valía la pena dar el salto. Y por eso acá estoy.

- ¿En este momento hacés algo paralelo al deporte? ¿Qué?

Terminé de estudiar inglés el año pasado, y como decía antes estoy haciendo administración de empresas en la Universidad Nacional del Sur. El problema se da un poco con los entrenamientos y las cursadas. Pero si se quiere se puede y lo voy a hacer, se que es importante para mi futuro estudiar.

- ¿A qué jugador admirás en la actualidad?

Pepe fue el mejor base del mundo y ahora hace cosas que no vi ni por la tele. Todos los entrenamientos me sorprende con algo distinto, es un fenómeno. Los grandes bases que admiro o admiré son Dejan Bodiroga, Milos Teodosic y Rajon Rondo.

- ¿Qué significa entender bien el juego para un armador?

Creo que un base debe hacer jugar al equipo. Si el equipo no genera juego el base es el responsable. Las asistencias no se buscan, se encuentran por determinados motivos. Entender bien el juego como base es generar volumen de juego, ver qué rol cumple en el equipo cada jugador y saber encontrarlo para explotar sus virtudes. Entender bien el juego sería entender el rol de cada compañero y aprovechar las chances que se presentan.

- ¿Qué es lo que más tenés que mejorar en el futuro cercano?


Tengo que crecer en experiencia para desarrollarme como jugador. Hay muchos aspectos de juego que debo mejorar, como el dribbling, la penetración en carrera hacia el aro, la ductilidad precisa en la mano izquierda. Pero de todo lo que nombro, creo que lo más importante es recolectar experiencia. Eso me permitirá ir creciendo con algo más de tranquilidad.

- Hablame un poco de tus hobbies, qué hacés fuera de la cancha.

Cuando no entreno me gusta estar con amigos y ahora que hace calor estar en la pileta. Cuando viajamos leo para no estar todo el tiempo viendo películas o escuchando música en el MP3. Me gusta mucho la historia argentina, mi viejo es el que me recomienda libros porque tiene varios. El último que leí es El Aguila Guerrera de Pacho O'Donell.

- ¿Cuesta esperar una chance? Digo esto porque pertenecés a una generación en la que los tiempos siempre parecen ser urgentes...

Puede ser que sea algo de mi generación, es una buena apreciación. Somos una camada de jóvenes ansiosos, lo veo en lo que me pasa a mí y a mis amigos. Antes la gente era más paciente. Eso si, yo siempre fui ansioso, no es algo que aparece hoy con esta chance en Liga. Trato de estar tranquilo esperando una chance, pero son las ganas de jugar las que a veces me inquietan, pero es normal. Trato de hacer las cosas bien y cuando tengo un error me preocupo por mejorarlo, es un poco obsesivo pero creo que funciona para mejorar.

- Quisiera que me digas como quien te gustaría jugar en el futuro.

La verdad, me planteo objetivos cortos. Me gustaría compartir la cancha con Pepe, algo que aún no pude hacer. Si tengo que elegir uno, me encantaría jugar como Pepe, me parece un jugador increíble.

- ¿Cuál es tu máximo anhelo en el básquetbol?

Mi primer sueño fue jugar en Liga y lo cumplí antes de lo pensado. Ahora mi siguiente sueño es ganar minutos en Liga, para lo demás todavía falta mucho camino. Hay que ir de a poco.

- Por último... ¿Qué deseo te animas a pedir para 2011? Dame uno grupal y otro personal.

Como deseo grupal, me inclino porque el objetivo crucial del proyecto se cumpla, que es devolverle a Bahía la identidad que tenía años atrás. Y como deseo personal, ganar minutos y jugar lo más posible para sumar experiencia y el año que viene estar más entonado, tanto en la categoría, como dentro del grupo y en el juego en general.

FOTOGRAFÍA: Guido Poloni para Weber Bahía Estudiantes