Los Únicos
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¿Qué valor puede tener la vida si no estamos juntos?
Jane Austen – novelista británica (1775-1817)

Es imposible ser indiferente a ellos. Ese calor que contagia, esa inyección de ánimo que cada uno de los integrantes de la organización de Bahía Basket siente cuando ellos se acercan para regalar un beso, un abrazo, una palabra de ánimo, es una caricia al alma.

En todas las fotografías lucen juntos, abrazados, demostrando -y demostrándose- que son lo que todos deberíamos ser. Son la síntesis perfecta del costado más noble del proyecto, el de la integración, la igualdad y el trabajo en conjunto.

Entrar al estadio Osvaldo Casanova y verlos es único. Porque son, como ellos mismos se bautizaron, "Los Únicos”, constructores de la hinchada más apasionada y pura del equipo. Ubicados a la derecha del banco de suplentes de Weber Bahía Estudiantes, apoyan a los jugadores en cada uno de los minutos que dura cada partido, rien cuando la pelota  entra, sufren cuando gira y sale, pero siempre regalan esa pizca de emoción al final de los partidos que sólo ellos pueden entregar.

"Mi ídolo es Pepe, soy amigo de Pepe. También soy amigo de Manu. A mi me  gustaría jugar como ellos, me encanta venir a verlos", dice Ulises, uno de los chicos con capacidades diferentes, mientras agita la camiseta número 4 que su ídolo le regaló.

Y no es una salvedad, porque todos los chicos que se desparraman por los cuatro puntos cardinales del estadio,  pertenecientes al Centro Laboral N°1 y la Fundación Integrar (las dos instituciones que trabajan en conjunto en el proyecto),  también lucen camisetas de Pepe Sánchez. Es un modo de identificarse con el proyecto que los abrazó y abraza noche a noche.

Uno para todos, todos para uno. Ese es el lema que flota en el ambiente y el que transmiten los profesores y directivos del Centro: todos somos iguales y como tales debemos ser respetados. Los chicos no sólo están para ver los partidos y alentar en el Casanova, sino que su función primaria tiene que ver con el trabajo y la integración a la sociedad. Con pasar a ser pares dentro de la organización, trabajando de forma activa, ganando confianza, armas y experiencia para la vida que está fuera y los espera. Su función, llevada adelante con entusiasmo, consiste en acomodar a los plateístas dentro del estadio. Y lo hacen realmente bien.

"Fue toda una preparación el esquema de trabajo con los chicos. No se trata de venir acá y hacerlo sin ensayo previo, tuvimos que generar todo un proceso con la numeración de los lugares en la cancha. Cuando se estaban haciendo las refacciones en el estadio, vinimos previamente con la terapista ocupacional, los maestros y asistentes. Teníamos que ver cómo hacíamos para que los chicos sepan qué lugar ocupa cada número. Lo que hicimos, por ejemplo, fue colocar indicadores en los escalones de la cancha para reducir el margen de  error, como así también utilizar colores (verde, rojo, amarillo y azul) en cada tribuna para familiarizar a los chicos con las ubicaciones. Todas las plateas que no son por abono, tienen ese color, para que ellos lo tengan bien claro. Nos pasó que en los primeros días a la gente le costaba engancharse, pero luego nos dieron una mano y hoy funciona todo a la perfección", señaló Enrique Lucarelli, director del Centro de Formación Laboral N°1.

El propósito de los directivos del Centro es brindarle de manera integral a cada joven las herramientas necesarias para que logren desarrollar aptitudes y conocimientos que les permitan capacitarse para el desempeño eficiente en un oficio, mediante el cual puedan desenvolverse en un puesto real de trabajo.

"Una de las primeras cosas que dijimos es que ellos no deben aceptar propina por parte de la gente. La idea es que los chicos sepan desenvolverse, construirse, y salir adelante un trabajo digno, saber dónde están los límites y las diferencias", agrega Lucarelli. "Cada día se acercan a "La Laboral" 160 adolescentes (entre el turno mañana y el turno tarde), distribuidos en los diferentes talleres : Servicios I y II, Mecánica I y II Carpintería I y II, Armado I y II, Peluquería I y II, Huerta y Granja I y II, Confecciones y Compostura del calzado e Integración Laboral I y II. Cada uno llega cada día con la motivación y las ganas de aprender algo nuevo y así, tenemos a algunos chicos que cuentan con el apoyo incondicional de su familia y que han recibido a lo largo de su vida la estimulación  de los profesionales necesarios, habiendo tenido la oportunidad de asistir a la "escuela común" con el apoyo de un proyecto deintegración y finalizar sus estudios en nuestro Centro, otros jóvenes pertenecientes a otros estratos sociales, con familias desintegradas, han tenido que ser ellos mismos su propio sostén para poder cada día superar los obstáculos que se les iban presentando, sin tener las mismas oportunidades que el resto de la gente, pero con voluntad , han podido superarse día a día, también ellos vienen a nuestro Centro y después hay otros tantos que contagian sus ganas de vivir y de aprender, disfrutando de todas las  experiencias de la vida de acuerdo a sus fortalezas".

Dentro de la organización, Juan Federico Sánchez, conocido por los chicos como 'Fefo' y Andrea Salvucci son quienes generan el anclaje entre la organización Bahía Basket y los Centros que nuclean a los chicos.

"El mensaje que se pretende transmitir es de integración social más allá de las distintas capacidades que tenemos cada uno para hacerlo. La intención es sumar un copo de nieve a la bola que ya va girando. Sabemos que a partir de un escenario masivo y atrayente como es el deporte, más aun el básquet en nuestra ciudad, se puede lograr una difusión importante", dice Fefo. "Nos llena de orgullo el hecho de que surjan posibilidades laborales nuevas para los chicos de Integrar que trabajan con nosotros. Se ha acercado gente para contactarlos y sumarlos a las filas de sus empresas. Esa es también la onda expansiva que se necesita para que esto tenga mayor trascendencia, y esperamos que se siga propagando".

El deporte es una de las ruedas fundamentales para la integración de un individuo. Lo ayuda a desenvolverse, a encontrar herramientas para expresarse y a generar sentido de pertenencia. Los chicos, además de trabajar y sentirse parte del proyecto, pudieron vincularse de lleno al básquetbol, aprender y ganar armas para luego emplear en la sociedad.

"Algunos de los chicos no sabían lo que era una cancha de básquet. Este proyecto los ha enganchado de una manera tan grande que ahora no sólo quieren ver básquet, sino que están averiguando con la fundación Baccigalupo para poder tener un lugar para entrenar. No tiene nombre lo que han logrado estos gigantes con nuestros chicos", agrega Lucarelli.

"Para los chicos, Pepe es el ídolo máximo. La sencillez que tiene ese muchacho es algo increíble. En la fiesta de 2010, invitamos a Pepe y no sólo vino, se quedó todo el acto y se sacó fotos con los alumnos y los familiares. El recuerdo que se llevaron todos de su presencia es imborrable", agregó Daniela Saporito, vice directora del Centro.

Pero no sólo están los directores, los profesores y los asistentes. Para la familia de los chicos que participan en el proyecto de Bahía Basket, ha sido un paso importante para poder seguir creciendo.

"Esto para mi hijo ha sido muy, muy importante. Él siempre ha jugado al básquet, pero ahora el hecho de venir a trabajar, tener una responsabilidad y colaborar en algo de esta magnitud es increíble. Todos los días llega a casa con una sonrisa y me pregunta cuándo es el próximo juego. Hablamos del partido, es una forma hermosa de integración", señala Marcelo Torres, padre de Teo, uno de los chicos del Centro. Marcelo, además, pertenece a la Fundación Integrar.

El pasado 15 de agosto de 2010, Manu Ginóbili, Pepe Sánchez y Alejandro Montecchia participaron de una actividad solidaria en el club Bahiense del Norte, junto a la Fundación Baccigalupo, en la que se los nombró padrinos de la Escuela de Deporte Adaptado de Bahía Blanca.

"Es una alegría inmensa estar hoy jugando con todos ustedes" dijo Manu Ginóbili en aquel entonces. "La verdad es que no me imaginaba que iba a ser una fiesta así y el nivel de juego de los alumnos" comentó Pepe Sanchez. "Todos ustedes son un ejemplo, realmente los felicito y estoy orgulloso de ser padrino" manifestó Alejandro Montecchia.

Y a partir de ese recuerdo imborrable, nació un anclaje con el Centro Laboral N°1, según relata Enrique Lucarelli: "Cuando la Fundación Bacigaluppo vino a Bahía Blanca, quiso conocer una escuela de de necesidades educativas especiales y vino hacia nuestro centro. Así comenzó el vínculo con ellos".

Ahora bien, ¿qué tipo de chicos pertenecen al Centro Laboral N°1 y a la Fundación Integrar?

"Tenemos chicos con distintas discapacidades y diferente situación social. De todos modos, las diferencias aquí no existen, somos todos iguales y así nos comportamos. Queremos darle el mejor espacio posible a los chicos para que puedan integrarse a la sociedad", señala Daniela Saporito. "Los chicos están en la escuela, pero tenemos algunos casos de chicos que salen a trabajar a distintos lugares de la ciudad, a modo de pasantía. Las horas quepasan en el trabajo, no las pasan en la escuela. Es una forma de integrarlos a la actividad laboral. Por supuesto, tienen seguimiento de los directivos y de todas las personas allegadas a nuestra institución. Luego los dueños de las empresas deciden si siguen teniendo a los chicos en sus lugares de trabajo o no. Para tener una idea, el año pasado nueve chicos tuvieron una pasantía y quedaron los nueve en sus lugares de trabajo. Es todo un logro", completa Lucarelli.

Quizás el desafío mayor, ahora, sea vincular a estos chicos a nuevas actividades. El gran objetivo que se plantea el Centro y la Fundación Integrar es 'despertar' a las empresas de Bahía Blanca para que sepan que pueden contar con sus alumnos a la hora de brindar oportunidades laborales. Lo que se dice, la integración en su máxima expresión.

"El proyecto de Pepe, además de ser maravilloso en su esencia por lo que le da a nuestros alumnos noche a noche, lo que hizo fue darle conocimiento a la gente acerca de lo que se hace con los chicos. Ellos están disponibles para que las empresas puedan contar con ellos, nuestro gran paso es integrarlos a la sociedad y Pepe, con su proyecto, nos ha dado una gran mano", señala Lucarelli. "Nuestro objetivo con esto es el mismo que tenía Pepe cuando nos reunimos: lograr que todo el mundo se enganche, que sirva de
puerta de entrada para que los chicos encuentren este y otros lugares de integración laboral. Queremos que todas las empresas abran las puertas a los chicos con discapacidades", completa Saporito.

Cómo ponerse en contacto
Para comunicarse con los encargados de la Fundación Integrar, pueden visitar su sitio web: www.asociacionintegrar.org.ar . Por otro lado, todos aquellos que quieran saber más sobre el Centro Laboral N°1, pueden comunicarse al teléfono (0291) 4884772 o dirigirse a Zelarrayán 2255 (B.Bca).

Mientras tanto, los chicos inundan el Casanova con sonrisas. Si bien el objetivo fundamental de este vínculo tiene que ver con la integración a la actividad laboral dentro de la sociedad, también existe el espacio para que ellos se diviertan. Para alentar, para cantar, para bailar. Para ganar nuevos amigos. Para meterse en el corazón de la gente y el equipo. Para motivar al plantel, como cuando gritaron, abrazados a los jugadores dentro del vestuario, en el momento mágico tras el triunfo de Weber Bahía Estudiantes ante Regatas Corrientes con un tiro de Juan Espil en el último segundo. O como cuando llevaron, todos juntos de la mano, esa cartulina que aún brilla con luz propia en el vestuario y que dice, entre palabras que emocionan, "Los queremos mucho y aunque ganen o pierdan los vamos a seguir queriendo igual. Les deseamos toda la fuerza del mundo y gracias por dejarnos compartir esto con ustedes".

Por todo esto, es un error decir que son diferentes: son únicos. Mejor dicho, son Los Únicos.

Señoras y señores, abran paso: ahi vienen nuestros amigos.

Y, por suerte, llegaron para quedarse.